40 AÑOS DE LA
GALERÍA METROPOLITANA

El 27 de septiembre de 1980 abre sus puertas la Galería Metropolitana, con una exposición individual del maestro Rufino Tamayo. Inicia, así, la vida de uno de los espacios culturales más relevantes y en el que se han dado cita –a la fecha– los creadores visuales más representativos de cada época. 

Ubicada en el corazón de la colonia Roma, rápidamente se convirtió en una referencia obligada para el quehacer de artistas visuales, quienes buscaban un lugar no sólo expositivo, sino también de reflexión. Alejada de los circuitos museísticos y de las galerías comerciales, desde el principio la Galería Metropolitana fue sede de expresiones plásticas que en otros lugares no tenían cabida. Muy pronto se volvió el sitio incuestionable de un importante grupo de creadores que, a los años vistos, gestó con este centro cultural una relación clave, que marcaría el resto de las trayectorias de sus integrantes.  

A lo largo de 40 años es posible enlistar 160 exposiciones de 1009 artistas, así como 70 actividades –entre mesas redondas, presentaciones de libros, charlas, ciclos de cine, talleres…–, que encontraron cabida en la Galería Metropolitana. La numeralia siempre orilla a recuentos simbólicos y justificantes, pero en esta ocasión, lejos de pretender solamente denotar la acumulación, permite ver la importancia capital de este lugar y su protagonismo en las dinámicas artístico-culturales de episodios clave de las últimas cuatro décadas. Lugar de encuentro de creadores, investigadores, intelectuales y, por supuesto, de la comunidad universitaria. Toda la gama de representantes del medio cultural ha encontrado en la Galería Metropolitana un abrigo y un sitio capaz de ser, a la vez, plataforma y tribuna. 

Para esta exposición conmemorativa, sin embargo, se ha debido hacer una selección de creadores visuales guiándonos, a la par, por una relectura del acervo universitario. Para fortuna de la Galería Metropolitana y de la propia Universidad Autónoma Metropolitana la cantidad de piezas excede cualquier posibilidad de llevar a cabo una muestra exhaustiva. Hubo entonces que proceder tanto con rigor como con condescendencia, debido en gran parte porque se trata de una colección que se formó de manera orgánica, a través de los años, en ocasiones por la buena voluntad de los donantes y en otras tras acuciosas disertaciones para adquirir obras de gran valor y estética. En todo caso, representa parte de la historia de las artes visuales de este país y es un patrimonio cultural univesitario invaluable.

Nadie hubiera previsto que esta celebración se llevaría a cabo en mitad de una pandemia mundial. Se extrañará ver las obras físicamente, por lo que el mayor esfuerzo se centra en dar vida a este espacio digital: por un lado, al poder extendernos en la información y al compartir documentos históricos que suelen ser difíciles de mostrar en las salas; por otro, alentando la participación activa de creadores, instituciones, universitarios y visitantes de toda índole, pues sus visioes enriquecerán esta experiencia virtual. 

Bienvenidos a esta primera exposición en una plataforma digital que, además, nos obsequia el privilegio de extendernos en el recuento del 40 aniversario de la Galería Metropolitana. 

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